miércoles, 17 de noviembre de 2010

8

Por esas pequeñas cosas que pasan y no despiertan una duda, Érato, ensimismada en un libro voluminoso, dejo de sonreír. La lluvia era la misma. Las nubes, el sol, la ausencia, todo igual... pero algo había cambiado. Cerró el libro, salió a mojarse, Él la esperaba con una maleta.

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