"El cielo extraña a la lluvia", leí atontado cuando terminé, con un quebranto de nostalgia en la voz que me destemplaba los dientes y me humedecía los ojos. Así pasé un minuto observando lo que había hecho desesperado por la catarsis, mientras los bordes de mi epístola improvisada se disolvían en el frío. "Espero te llegue", vociferé con voz natural, como si Ella estuviera detrás de mí. Así puse tres puntos aparte a la oración, me fui directo a la cama y soñé con ella, para no recordarla al otro día y repetir las mismas letras en la noche.
¡Hola!
ResponderEliminarHe estado en Dublín, por eso no hemos hablado, ¡no tenía ordenador!
Pero ya estoy aquí otra vez...
Estupendo volver a leerte un poquito, espero que al menos el sueño fuese agradable.
Besos:
V