domingo, 24 de octubre de 2010

El hilo azul

Pendía de una larga cuerda azul. Él, la hormiga más peculiar de todas, apunto de romperse las seis patas y la conciencia. No podía bajar, la soga no era tan larga, de nada le servia subir, al otro lado, una araña con mala actitud lo esperaba con ademan hambriento. Infortunadamente, el viento empezaba a soplar fuerte, la hormiga intentaba aferrarse con las pocas fuerzas que le quedaban.

La lluvia golpeaba el hilo azul, sus patas se resbalaban. La araña se protegía sin perder de vista a su presa potencial. Fue cuando, una polilla desafortunada, dio en la telaraña e hizo un amasijo. El arácnido no se molestó en cambiar de menú. Pese a todo, la hormiguita no pudo contenerse, calló del hilo que lo sostenía y se estrelló contra el suelo.

Fue cuando despertó de su sueño.


-¿Las hormigas sueñan?
-No duermen.
-Así que no sueñan.
- No necesitas dormir para hacerlo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Mito citadino

Una noche, una farola, parada indiferente en una calle solitaria, miró con desdén al cielo y a las estrellas. Sintiéndose ignorada, lanzó un grito tan fuerte que sacudió el firmamento.

La luna, que recién se levantaba, miró extrañada a la insolente lámpara. pese a todo, se dirigió a ella con voz dulce y cortés

- ¿ Que quieres pequeña luz, que llamas tanto a nuestro cielo?

- Quiero que mi luz y la de mis hermanas sea la más bella de la noche. Ustedes nos opacan- Argumentó la lámpara decidida.

- ¿que propones?- Interrogó extrañada la luna.

- Un duelo entre mis hermanas y las estrellas. Tu serás la juez amiga luna.

La luna pidió un día para pensarlo. Luego de discutirlo con las estrellas, indignadas todas ellas por la afrenta que les hacían tan terrenales faros, aceptaron con unanimidad todas ellas cuando se puso a votación la situación en el consenso de los astros. Todas menos una, la cual, entre otras coas no era una estrella. Era Venus, rebelde, luminosa y bella, criticada por sus hermanas por ser planeta

Llegó la noche de la competencia

Todos los faros en una larga avenida miraron al cielo y las estrellas jactanciosas observaban desde arriba. La Luna miró a ambas facciones con tención y dio las reglas de la competencia con voz temblorosa.

- Las demandantes quieren una competencia por el monopolio de las luces de la noche. desde este momento y hasta que salga el sol, contaremos cada vez que los humanos se detengan a observarlas, el equipo que más vistazos tenga se queda con la noche.

Así pasaron las horas. Ninguna de las partes podía decir una palabra para llamar la atención, los humanos debían mirar a cada una por sus encantos y no por sus subterfugios.

El sol contó los votos al otro día y cuando llegó la noche se los cedió a la luna al atardecer. Ella, aclarándose la garganta se dirigió a ambos equipos, listos e impacientes.

- Ya está el conteo. Al parecer, los humanos no gustan de ver para arriba. Pocos tuvieron la audacia de perder tres segundos de su tiempo para contemplar la inmensidad de puntitos sobre sus cabezas.

>>Por el contrario, la gran mayoría, se preocupaba por ver las luces encendidas en la calle y así procurarse seguridad, que su carro no se rayara o que un maleante no los emboscara. A los humanos les importa verse las caras, reparase entre sí, envidiarse e imitarse. Es algo que su naturaleza les exige aun en la noche. Las estrellas son poco luminosas, no son suficientes. Así pues, los faros ganan

Tras el conmovedor discurso de la luna, las perdedoras, presas de una magia insospechada, comenzaron a difuminarse en el pastel azul oscuro del cielo nocturnino.

El faro líder, quien encabezó la revolución, se arrepintió viendo desaparecer a sus contrincantes. Ahora las luces de la ciudad estaban solas

el cielo se puso naranja

y las nubes violetas

Ahora sólo brillaba en lo alto un puntito débil, Venus, la rebelde, quien lejos de su naturaleza de estrella, había evadido el contrato de la competencia.

Desde aquel entonces la luna le acompaña, tomando aire hasta donde puede, hinchándose para iluminar, intentando mitigar el silencio de las estrellas perdidas sobre el cielo de la ciudad.

Ahora, las lámparas avergonzadas, bajan la cabeza e iluminan el suelo, arrepentidas de la osadía a las que las arrastró la envidia.

FIN

Es un mito citadino, para los que se preguntan el porqué no salen las estrellas en la ciudad.

viernes, 15 de octubre de 2010

La barra del bar.

Sin más inhibiciones que la muerte, Francisco bebió el trago más largo de la noche. Con él, había "matado" la cuarta botella. Sonaba en el ambiente una mezcla de bolero de antaño, con el vallenato acelerado que se colaba por la puerta.

- No beba más-, sugería Manolo arrastrando la última S-, no ve que esa mujer no vale la pena.
- Estoy superando mi propia marca- Mintió Francisco.

Las cuatro horas que pasaron a dentro de aquel bar estrecho y pestilente, le parecieron eternas a Jorge. Amigo de Francisco y Manolo desde los 6 años y abstemio hacía 2. Invulnerable al encanto de las copas, tuvo que entretener su mente en otro tipo de vicio. Uno más pernicioso, como las mujeres.

Francisco sabía que las cosas terminarían mal, cuando, mirando de reojo con la vista nublada por el espíritu del aguardiente, vio sentarse coqueta una mujer irremediablemente bella.

- Me llamo Luisa- se presento ella ante Jorge, arrebatandole la mirada que descansaba sobre uno de los adornos de la pared.
- ¿Y vienes mucho por acá?- Continuó ella sin dejarlo responder.

Él, tomandose su tiempo para computar el suceso, discutió con sus hormonas para que lo dejaran actuar, intentó controlar el tic de su ojo derecho y trató de rememorar antiguas situaciones similares a ésta. Nada resultó.

- ¿Te comió la lengua el gato?- Interrogó divertida ella.
- No, no tengo ninguno, no me gustan- respondió nervioso.
- Yo tenia una que le gustaba arañarme el cuello- interrumpió Manolo, riendo después.

Ambos lo miraron con desdén. En especial Jorge, quien esperaba un poco de ayuda de sus amigos, dado que no era muy bueno con las mujeres.

-¿Me invitas a una cerveza?
- ¿Si me dices tu nombre?
- Ya lo hice- sonrió ante su torpeza- ¿cómo te llamas tú?
- Jorge.
- ¿Y tu amigo, el tristón?- Respondió dijo poniéndose de pie y acercándose al beodo Francisco.
-Yo me llamo Pacho, y las mujeres... Zorras. - Respondió apurando una copa.

Francisco no tenia suerte con las mujeres. Era atractivo, y se relacionaba bien con ellas, pero de mantener una relación estable no tenia idea. Su última novia, con la que había pasado un poco más de 6 meses de vida en pareja lo dejó por su mejor amiga. Ahora, amparado en el alcohol, ahogaba su misoginia, en anís y roble.

Manolo se quedó dormido sobre la barra, roncando sonoramente, Jorge, veía como Luisa jugueteaba con el cabello de francisco y él, aparentando rechazo, reía y conversaba con ella. Les pusieron las cervezas, ella la tomó sin siquiera ver a Jorge. Brindando con Francisco la bebió toda de un trago. A eso le siguieron las frases de cajón, las sonrisas etilicas, las carcajadas y una invitación al apartamento. Tropezaron salieron ambos, despidiéndose de Jorge con un ademan y de Manolo con un espaldarazo que lo despertó.

Jorge miró dos veces afuera para asegurarse de que se hubiesen ido ya.
- Ese bastardo tiene mucha suerte- Concluyó.
- Cualquiera puede conseguir una mujer- objetó manolo rascándose los ojos.
-No, me refiero a que tiene muy buenos amigos.
- Claro, no hubiese salido de acá de otra manera.
- ¿Se dará cuenta de que es mi prima?- Dijo Jorge sonriendole a manolo.


Ambos rieron, pagaron al cuenta y regresaron a casa. Esperando a que amaneciera y Francisco les contara con detalles la hazaña de la noche anterior junto a la mujer que no aparentaba ser la prima de Jorge.






martes, 12 de octubre de 2010

ápice...

El silencio les comió la lengua. Él, Paco y sus otros cuatro amigos, se miraban mutuamente las caras esperando animo o aprobación. Desesperados, se arrancaron palabras a gritos, en busca de un ápice de humanidad; de esa que desperdigaron en el campo de batalla y que ahora se escurría por sus dedos.

el silencio se les comió el alma. Negra de remordimiento.

domingo, 10 de octubre de 2010

Ideas!

Tengo las ideas picadas. La imaginación alborotada. No logro concentrarme en lo que hago, pues una chispa me ilumina el seso y un mar de imágenes me reencuentran con el ocio. Así, inspirado en el idilio de la creatividad... Tengo las palabras secas, a pesar de tener el mar de las ideas picado.

lunes, 4 de octubre de 2010

Carta.......

Ella escribió:

¿Qué le dijo un rey al otro? Amigo Él (espero poder llamarte amigo), no me dejes quemandome en ascuas, que no me gusta marinar en la salmuera de la incógnita. Tienes esa mala costumbre de no terminar tus historias, ¿Es que no te gustan? Parece que las abandonaras. Al menos yo las leo, por si es eso lo que te preocupa, sé que muchos más quisieran leerlas. Bueno, Hablo por mí.

Te cuento que hoy intenté ir a la tienda sola, un pequeño negocio que no queda a más de una cuadra de mi casa. Según mi madre mi camiseta florida no es acorde con la moda otoñal. Yo me le rió en la cara y le recuerdo que aquí ni siquiera hay otoño, que despertamos a diario en la parte más álgida del trópico, que vivimos pegados al monte y rodeados por la selva más alucinante del mundo. Es curioso, Mi madre se limita a romperme la boca. Pero no te escandalices, comprendela, es de pocas palabras. Hablar poco y actuar pronto, al parecer, es la moda.

Te escribiré pronto, si terminas tu historia,

Un abrazo

Att: Ella °-°