domingo, 18 de julio de 2010
Irregularidades en el Diario y la obra.
Acá, en medio de la más cruel de las soledades, con dulzura abrazo su ausencia y le sonrió. La siento correr entre mis brazos, uno a uno como cornisas embarradas de vertigo. Ella, ajena y bella, me relata la distancia que nos separa, centímetro a centímetro, mientras yo me hundo en la depresión de la luna. Su faz me mira, me mima y calla. Me golpea el frío, ella no puede hacer nada, es ausencia, nada más que ausencia. Me calienta su idea, nuestro pasado, y el sol sale sin inmutarse. Es otra noche para transmutarse en ti, en mí, en ausencia, en esperanza furtiva.
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He perdido la razón. La Luna por alguna razón ultraterrena me ha impedido verla desde mi ventana, privándome a sí del placer neurálgico de mis horas noctambulas. Estoy loco, he perdido el miedo en mí, ahora quiero comerme el mundo de a cucharadas.
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