sombra mía, escucha
no recibas más que tiempo o azucena
frutos con olor a sangre, sudor o lucha
lágrimas con tinte de sonrisa o pena.
Sombra mía, mira
como creces con las horas
desde los rayos de sol que suelen trinar
hasta las nubes de sangre que mueren solas.
Sombra mía, gusta
de las dulces mieles de la fortuna
o las tristes hieles de la vida injusta
del milagro de la vida, de la muerte oportuna.
Sombra mía, abrazame
no me dejes ir
por siempre ámame
que yo, no te permitiré partir...
Un poema antes de entrar a clase, lso rpados de la U me inspiran mucho al parecer.
ResponderEliminarQué bonito, Pablo...
ResponderEliminarHe de sonar repetitiva, pero me llega una dulzura inmensa de cada poema, la dulzura que te otorgan a ti las sombras.
Muchos besos:
V