sábado, 30 de enero de 2010

Cuando apenas me entero de que no estas...


No estas

apenas me entero de que no estas aquí,

recompongo las horas en las que tu silueta se escurría

y mis manos recuerdan tu vago olor.


Mis brazos luchan contra la vieja voluntad

luchan ajenos, me dejan al margen

uno quiere encontrar tu esbozada mirada

el otro pretende estrecharte en pinzas humanas..



Mediando la lucha les propongo victoria

cuando de la mano se enrutan ambos deseos,

maquinando en versos tu alter ego

recordando infinitos placeres junto a ella.


Son estos placeres los más puros,

los menos carnales, los justos, los inocentes,

es el calor del reencuentro, son los abrazos incandescentes

recordando tu aroma y la forma de tu hombro.


Se han desmarcado las huellas de tus dedos

escritos en mi espalda con plumas de suspiro y sonrisa,

la tinta sigue fresca, pintadas las letras de dos en dos

la ausencia de sus formas de apocas un fuego carnal atiza.


Así... en busca de la más sutiles de las verdades

ignorando mis confusas pretensiones, anhelando tan solo la paz

tormentas de ausencia comprimen mis ojos dormidos

es cuando recuedo la ultima vez que te pude abrazar...
y apenas me entero de que ya no estas...

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