jueves, 25 de febrero de 2010

Cuan tonta es mi retórica...

Cuan solemne se veía aquel hombre
perdido en si, en sus tiempos ausentes
vibrando junto a las hojas secas
tirado en el suelo sin poder ser..

Cuan misteriosa la risa del niño
su inocencia denotando felicidad
recordándome los días de antaño
el tiempos de los yarumos que no volverá.

Cuan conmovedora la lágrima enternecida
enamorada de la nostalgia
repasando mil rostros con una sola expresión
¿será la cara de la lágrima de placer o de dolor?

Cuan tonta es mi retórica...

No hay comentarios:

Publicar un comentario