sábado, 6 de septiembre de 2014

Un oso entra a un bar de karaoke

Rodri el oso, jamás había estado en un bar karaoke hasta la noche en que su amigo el pato lo llevó sin darle muy bien las piestas. El caso fue que tras unas cervezas y lo que le pareció tequila, Rodri estaba en la tarima cantando temas de Soda, que en estas fechas están sonando mucho, era un encanto al micrófono. La gente lo amó durante 45 minutos que cantó sin siquiera notarlo. A la mesa de Rodri y el pato llegaron botellas de aguardiente y polas surtidas, a cuenta del bar. Rodri bebió como nunca esa noche, en la que terminó con una conejita en la casa del pato. La mejor noche de la vida de Rodri. Es una lástima que no la recuerde. Aunque a veces pasa por el bar, con la certeza de que estuvo ahí, pero sin la certidumbre de su gloria. Y suspira aliviado.

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