miércoles, 30 de marzo de 2011

Para la esquina olvidada 1


De: Anónimo
Para: La esquina olvidado


Una frustrante angustia se apoderó de mí hace tres días y no me ha abandonado. Ahora, mis únicos placeres son alebrestar me en la cama, dormir y no levantarme al otro día. Pese a todo, sigo el estado de vigilia que me obligan mis responsabilidades, mas no significa que lo soporte con buena cara. No sé siquiera porqué escribo en lugar de lanzarme clavado a las almohadas.

Además de la angustia, de la cual ya soy intimo amigo, una sensación de ironía adereza mis días. Uno de los motivos de despertar quizá sea el preguntarme como sabe la ironía, como se siente, huele o grita. Pero la ironía, que yo llamo "í" (con tilde se ve más linda) para guardar energía, se presenta cada vez que recuerdo como la angustia es lo único que no me abandona.

No tengo palabras, o mejor dicho, letras, para explicar con certeza el origen de tan vacuo dolor. Me apresuraría a decir con tono execrable que todo esto es un capricho. Pese a que hay quién este dispuesto a oírlo, no quiero decirlo. Me aterroriza la idea de darme cuenta.

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