De: Anónimo
Para: La esquina olvidado
Además de la angustia, de la cual ya soy intimo amigo, una sensación de ironía adereza mis días. Uno de los motivos de despertar quizá sea el preguntarme como sabe la ironía, como se siente, huele o grita. Pero la ironía, que yo llamo "í" (con tilde se ve más linda) para guardar energía, se presenta cada vez que recuerdo como la angustia es lo único que no me abandona.
No tengo palabras, o mejor dicho, letras, para explicar con certeza el origen de tan vacuo dolor. Me apresuraría a decir con tono execrable que todo esto es un capricho. Pese a que hay quién este dispuesto a oírlo, no quiero decirlo. Me aterroriza la idea de darme cuenta.
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