miércoles, 23 de marzo de 2011

Carta silenciosa

De: Él
Para: Ella


Mujer...

Tal parece que dejé de escribirte por motivos prácticos. Tengo la certeza de que las palabras de antaño cobran nueva luz tras la ausencia y el silencio. También es cierto que mis múltiples cartas amalgamaron una tradición de frases absurdas y metáforas cansadas que, a la larga, crearon toda una rutina, que ninguno de los dos desea seguir. Empiezo a creer que es mejor así.

Dejaré de hacerlo por un tiempo, bueno, al menos dejaré de mandártelas, porque pese a todo, escribirtelas sigue siendo un placer. Quizá, apilándolas una sobre otra, llegue a comprender la soledad de mis palabras y, presa de una pasión desembocada te las envié, una a una con fracción de segundos. A la larga, sólo quiero hacerlo porque nunca lo he hecho, porque privarme de ello me hace apreciarlo y distanciarme me hará valorarlo.

Quizá vos, en medio de mis silencios puedas suplirme; enviar cartas sin remitentes a una dirección ficticia, firmando con autores falsos y describiendo lugares que jamás existirán. Podrías y, uso el subjuntivo con todo gusto, dejarte llevar por este lado de las letras que sé que es tan tuyo como mio.

Quiero que estés ahí cuando te lleguen todas juntas.


Él

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