martes, 27 de julio de 2010

El cielo extraña a la lluvia

Apagué la luz. Me acostumbré en pocos segundos a la breve oscuridad que invadía el cuarto, guiado por las luces de la ciudad soñolienta caminé hasta la ventana y la golpeé con un aliento brutal, una bocanada de aire que por poco me destroza el diafragma. Pasé mis dedos raudos, como si la oportunidad para escribir mis últimas palabras no me esperara un minuto demás, así que sin cuidado pero con paciencia escribí sobre el cristal empañado la frase tatuada en la parte frontal de mi memoria.

"El cielo extraña a la lluvia", leí atontado cuando terminé, con un quebranto de nostalgia en la voz que me destemplaba los dientes y me humedecía los ojos. Así pasé un minuto observando lo que había hecho desesperado por la catarsis, mientras los bordes de mi epístola improvisada se disolvían en el frío. "Espero te llegue", vociferé con voz natural, como si Ella estuviera detrás de mí. Así puse tres puntos aparte a la oración, me fui directo a la cama y soñé con ella, para no recordarla al otro día y repetir las mismas letras en la noche.

domingo, 25 de julio de 2010

Ella, fantasma...

Entre más gráciles vuelan las pelotas en mis manos a razón de mi cada vez más creciente habilidad para malabarear, el sonido de la Bossa Nova y las fotocopias perpetuas sobre la radio difuminan el rostro de Ella. Quizá lo había mencionado antes, sino es el caso aprovecho para hacerlo. Ella representa la ausencia de su piel acanelada y su voz de cielo despejado. Ella, no es más que la imposibilidad, la distancia, la trashumancia, la fuga. Ella mide mis horas de ensueño, con Ella puedo contar mis momentos de ausencia y mis letargos enamorados. Ahora, en medio de la ocupación, de aferro de la rutina para no sentir el vacío que me arrastran a la locura. La extraño con el peso inmarcesible que inspiró un personaje y la amo con la pasión irremediable que me lleva a personificar desventuras y aciertos junto a la mujer de los cabellos de noche, aliento a atardecer.
Cuando los grillos gritan y la tarde huele a oscuridad, no me queda más que engañar la nostalgia con tres pelotas y un piano.

lunes, 19 de julio de 2010

Susurro amargo al Ocio.

No hago más que lamentar mis horas de ocio. Minutos no disfrutados, desperdiciados, no esforzados; para colmo de males más fatigosos a la espalda y al alma resultan que una jornada de trabajo acalorado. Miro la ventana desde mi silla inmarcesible, mis piernas no funcionan sino para mecerme en un eje invariable. El sol tras el cristal, aparentemente invulnerable, nace, crece, agoniza y muere. Veo rastros lejanos de su sangre, sol de vida y delirio, sangrando sobre la faz de la tierra, calentada y olvidada.
No hago nada más, me lamento sin llorar, pues la tristeza es sabia. Las luces se prenden y yo me levanto. todo parece terminar... no he comenzado siquiera.

domingo, 18 de julio de 2010

Irregularidades en el Diario y la obra.

Acá, en medio de la más cruel de las soledades, con dulzura abrazo su ausencia y le sonrió. La siento correr entre mis brazos, uno a uno como cornisas embarradas de vertigo. Ella, ajena y bella, me relata la distancia que nos separa, centímetro a centímetro, mientras yo me hundo en la depresión de la luna. Su faz me mira, me mima y calla. Me golpea el frío, ella no puede hacer nada, es ausencia, nada más que ausencia. Me calienta su idea, nuestro pasado, y el sol sale sin inmutarse. Es otra noche para transmutarse en ti, en mí, en ausencia, en esperanza furtiva.

jueves, 15 de julio de 2010

Una página en el diario de Uriel.

Viernes 16 de Julio... Año irrelevante.

Volví a ver anime con el mismo fervor de antaño. Una pasión casi dogmática me unió a varias series durante estos efímeros días de vacaciones. ahora, cuando recien he terminado el último capitulo de una de ellas, las emociones bajo la luna, ante las luces discretas de la ciudad y en el patio de la casa olvidad florecen y espinan mi alma sin cesar.
Me siento solo, más ajeno que nunca al conato de mundo que he pretendido construir a lo largo de todos estos años de trasegar ininterrumpido. No importa ya cuantas veces he respirado en mi vida, sin embargo, trato de recordar cuantas ya quienes he alentado. Me siento solo... estoy feliz. Aquel sentimientos de soledad es el resquicio de oscuridad que quedó en mi luego de aquellos años de luces apagadas y amores no correspondidos. Y así, viendo vidas falsas en otro idioma, hecho mano de la mía y la acaricio como mi única compañera, agradecido de vivir mis decisiones.
Es extraña la proximidad que tiene la sensación de soledad con la de felicidad. tanto así que no podía discernir y me he puesto a escribir cosas sobre mi yo ajeno al mundo, los apagones de las luces que se escurren por mi ventana y el frió lapídeo del balconcillo de cemento que supone el patio de aquella casa ya antes mencionada y mil veces redundada.
Saboreando su nombre me iré a dormir, recordándola pasaré mis noches y presa de una felicidad ininteligible retornaré a la rutina recordando lo que Ella ha hecho en mi vida. pues ella a cambiado los suspiros de antaño en certidumbre de hoy. Dulce, suave y cálida compañía

martes, 6 de julio de 2010

Ausencia

Viajar. pequeña escusa para olvidarme de mi mismo, de la gran sombra que arrastro conmigo.
Es un encuentro, el silencio y la soledad hacen su aparición, la vieja vida se torna difusa y pasajera. Pasajeros vamos junto a la infancia en un bus con rumbo fijo, pero de destino incierto.
Es cuando me olvido de mi antiguo yo y te haces más clara en mi memoria. Tú, ausencia, me recuerdas codificados los momentos más felices, todos encadenados a trocitos de presente.
Viajar. Perderme y encontrar a tu ausencia necesaria, provocadora y llamativa.