
perdido en mí
en tiempos infames
repasaba las horas sin interés,
sacudía las noches sin añoranzas.
Es cuando caminando por la vera del viento
te encuentro de pronto,
tan sin igual y enigmática, dulzura que troca los astros
ya nunca más murió el día.
La luna remplazaba el sol,
en medio de un haz de luz tu rostro
siempre fresco se cruzaba con el mío,
te miraba y sólo encontraba palabras para recordar.
Cuando te encontré de pronto desperté de un sueño,
con una sonrisa colgada del rostro
me doy cuenta que sigues ahí
perdido en tus ojos tan solo reí.
Pues continua riendo, Pablo... qué es muy bonito ver sonrisas y que la felicidad inunda el alma.
ResponderEliminarOjalá te sientas así, de veras.
Un abrazo:
V