
Que fragil eres, tiempo de vida
tanto, que te enrollo en un nombre nuevo
te reservó en un rincon más seguro
pretendo que la noche no tizne de fríos tus bostezos.
No eres culpable de dejarnos de repente
no eres culpable de tu ausencia repentina,
mas tu consciencia se llena con un peso grande
eres culpable, si, mucho lo eres de las lágrimas perdidas.
Mares han llovido las nubes del cielo
del agua que rodo por tu cara
con ella miles se han unido
a la ilución, a la pesades, a la acción más clara.
Con corazónes en las manos, ojos entornados hacia el vacío
rememorando lo que fue y no es ahora, lo que jamás
sin ser, nunca a sido anelando una oportunidad,
de las que pasaron y no volverán.
Toma un sorvo de vida, de apocos
no valla a ser que te ahoges bebiendo deprisa,
aprobecha toma y disfruta mientras dure
aquel vaso de vida en tus labios.
La muerte sabe amarga si la tomas de a pocos....
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