miércoles, 21 de septiembre de 2011

Camino a hacerme un despojo


Me he decidido a arruinarme, a hacerme despojo, pero con estilo. Comenzaré poniendo a un lado el mundo terrenal, me sumergiré en mundo de letras y ensueño de 35mm. Respiraré y comeré algo de mal arte y me premiaré sensualmente con algunas obras finas. Caminaré sobre lomos de libros, viajaré por película, escribiré mi vida para vivirla otra vez. No recordaré, salvo si es necesario, no me quedaré en suspiros viejos, seguiré con la mirada larga y abogaré por gustos más cortos. Conoceré los caprichos y vicios de mi época, mas intentaré que no me amedrenten, pues de otro modo habré perdido mi esencia. Sin convicciones habré perdido todo por lo que luché.
Viviré, me daré ese aire. Respiraré mirando el cielo y degustaré las mieles de la tierra. Seré escatológico, ridículo, sincero, cruel y déspota, al menos una vez al mes, para así nivelar mi balanza. Ser odiado, querido, repudiado, segregado. Seré un humano. Al final del viaje, tras arruinarme, me habré recompuesto.

martes, 20 de septiembre de 2011

No más

Eso de escribir parece que se me olvidó. Hilvanar frases ya no es lo mío. Como si algo, un no sé que con tufo a anís me robara las palabras o me arrebatara las ganas. Y lo intento una vez más frente al teclado, en orquesta de plástico vibrante, dígitos premeditados de una historia mal contada. Y al final, me gusta.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tiempos de octubre

A tiempos de octubre huele el aire, a mañana fría, a tarde rancia. A algo amargo huele el destino. Gris. Sin animo.

Luciérnaga... Titilas

Ella, afectuosa luciérnaga titila. Y no sé si rojo o verde, pero titila. Te veo dar vueltas en el aire, bella y sonriente, con tus alas en ademan de alegría. La encuentro en días de poca lluvia dormida y serena, para perseguirla en las noches de luna menguante. La sigo loco con los ojos grises sin captar su color, si rojo o verde. Y se posa sobre una rama, yo la veo desde abajo, ella me mira y alumbra. Sigo sin saber, si rojo o verde.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Papel maché

Muchos como yo, gustosos de las letras, pretendemos escribir. Y no encontramos la paz. No sé si bien o mal, pero lo intentamos y nos jactamos de ello. Pero en ocasiones la labor sufre algún tropiezo que desmotiva al escritor, hasta el punto de abandonar todos sus sueños de trascendencia, vida editorial y vida eterna inmortalizada en 200 hojas de papel impresa. Esos problemas, como tantos me atormentan a mí.

Quizá menciono todo esto con el animo de creerme parte de un gremio exclusivo al que solo se accede por meritocracia. Un circulo de escritores empedernidos que no lo hacen bien, pero que con recalcitrante ademan repiten el ejercicio una y otra vez, dando como resultado cantidades exorbitantes de basura literaria que podrían tapizar el gran cañón y aún sobrar para darle una segunda capa. La vida es como el papel maché. Sí, es así de simple, es un juego continuo entre unir partes por medio de recortes de pasado y algo de engrudo.

Y pese a todo, a las entradas sucesivas, a la lectura juiciosa, a la vida contemplativa, nunca sé sobre que escribir... porque sólo escribo por hacerlo. En ello, al menos yo, encuentro paz.

viernes, 19 de agosto de 2011

historias inacabadas 5

De mi universidad a la avenida Santander hay poco más de dos cuadras. Por ser Manizales, no es extraño pensar que esas cuadras son en falda. Por lo general, cuando pretendo subir el declive hasta el paradero de buses, por lo general, veo a la distancia el colectivo que me llevaría hasta a casa alejarse ignorante de mi necesidad de transporte. En este punto, en el que parece que toda esperanza es vana, que el mundo es gris y que caerás en una profunda depresión quedan dos alternativas: Correr y gritar en pos de que te oigan o resignarte a esperar otro.

Hoy en la mañana volví a sufrir tal improperio del destino, salvo que esta vez preferí pensar en que mi camino se bifurcada de manera especial por tomar otro bus y no ese. Sería pues una decisión con aspecto insulso que podría cambiar el cariz de toda mi existencia.

martes, 28 de junio de 2011

Quimeras

En mi vida, que ha sido corta, me he propuesto muchas cosas. Algunas las he conseguido, ahora no recuerdo cuales; otras tantas se quedaron a medio empezar, con ese aire doblemente deprimente que tienen los objetos medio terminados, que no son una ni otra cosa; la gran mayoría, quimeras todas, ni las emprendí.

El punto ahora es que esto de escribir, y eso del cine han sido mis principales proyectos. Podría incluso llamarlos ambiciones o incluso caprichos. Un día sentí que era mi camino, que las letras o el séptimo arte me darían un día con que comer o al menos amenguarían con felicidad el hambre. Y hoy no sé, tal vez miedo, tal vez incertidumbre sea lo que me pone a pensar en si debieran mis ademanes de literato o cineasta parar a la pila de quimeras a medio comer. De cualquier forma le temo a la crítica, tanto los que desmiembran mis "obras" como los que me alegan por abandonarlas.

Escribiendo esto me entero de que el miedo es el principal motor de mis acciones. Acciones evasivas desde luego. Y no sólo negarme o mentir con excusas improvisadas, sino agendar mi vida para evitar mis temores, construir todo un aparataje psicológico que me mantenga feliz tras evitar situaciones que de enfrentarlas me hubiesen terrado.

Tal vez el temor a la crítica me desanima a crear y mostrar. Quizá uno de mis grandes proyectos no debiera ser el del colage de letras o plegar mil gruyas y pegarlas del techo; sino el de desarticular mis miedos, ponerlos en evidencia y desterrarlos.

Si, en mi vida me he propuesto muchas cosas, tontas algunas de ellas. Otras tantas cambian mi vida.