lunes, 5 de septiembre de 2011

Papel maché

Muchos como yo, gustosos de las letras, pretendemos escribir. Y no encontramos la paz. No sé si bien o mal, pero lo intentamos y nos jactamos de ello. Pero en ocasiones la labor sufre algún tropiezo que desmotiva al escritor, hasta el punto de abandonar todos sus sueños de trascendencia, vida editorial y vida eterna inmortalizada en 200 hojas de papel impresa. Esos problemas, como tantos me atormentan a mí.

Quizá menciono todo esto con el animo de creerme parte de un gremio exclusivo al que solo se accede por meritocracia. Un circulo de escritores empedernidos que no lo hacen bien, pero que con recalcitrante ademan repiten el ejercicio una y otra vez, dando como resultado cantidades exorbitantes de basura literaria que podrían tapizar el gran cañón y aún sobrar para darle una segunda capa. La vida es como el papel maché. Sí, es así de simple, es un juego continuo entre unir partes por medio de recortes de pasado y algo de engrudo.

Y pese a todo, a las entradas sucesivas, a la lectura juiciosa, a la vida contemplativa, nunca sé sobre que escribir... porque sólo escribo por hacerlo. En ello, al menos yo, encuentro paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario