
Este poema, aunque posea una estructura indefinida, una rima pesima y una prosa deprimente, vale la pena subirlo al blog, pues lo encontré tas una hoja de papel. Es un pedaso de pasado, es un espejo del tiempo de los yarumos que, para mí aun no termina.
Lo he encontrado tras la hierba auscultando
un mundo al cual le doy la espalda ya,
recuerdos, remembranzas y vacilaciones
de aquel día en el que decidí no matarlo.
por que viva no le hace fuerte
dueño de otras mentes quizá,
mas la mía sigue indiferente
ante la brisa de su recuerdo que viene y se va.
Aun podía dudar en esos tiempos,
y hoy no lo dejo de hacer
cavilando hacia el poso en mi pecho
esculpido por tristezas y lleno de alegrías.
Aun queda un espacio, un rincón
donde no pasa más el tiempo
donde luchan con sus codos
el olvido y el temor.
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