Este pequeño prologo antecede las memorias de Uriel...
Escribiendo por escribir...
En realidad, los folios que preceden estos garabatos constituyen las vivencias compiladas por al rededor de dos años, los cuales pasé en un pueblo desconocido en el que no me gustaría haber nacido y en el que me niego a morir. Por eso, terminando por el principio este diario sin final, dejo definitivamente el pueblo que me cerró los brazos. Escupido en la cara me marcho, quizá, para regresar sólo por casualidad.
En este diario me acostumbré a escribir sin razón alguna, tan solo con la intención de no perder la costumbre. estas lineas dan muestra de la época de mi vida en la que me dediqué a escribir por escribir y a vivir sólo por vivir...
Que queden todos los prejuicios afuera antes de leer esta historia o de lo contrario que la misma arda en las llamas.
Uriel
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