
Susurrando un te quiero Pablo te vio partir. Se preguntó dos segundos después el porqué no te lo dijo al oído. Mirando al cielo vio las horas pasar, reflejadas en las nubes rechonchas de lluvias venideras. Él se levantó del banco y miró la esquina por la que te escurriste hacia ya 10 minutos. Eran diez minutos mal contados, Pablo lo sabía. Aquella era una de tantas cosas que hacia negligentemente mal. No obstante le quedaba la certidumbre de que él conocía la forma perfecta de esperar, de correr, de seguir, de encontrar, de abrazar, de mirar a los ojos, de besar tiernamente y de susurrar al oído las palabras que saboreaba en medio de su arrepentimiento.
Susurrando un te quiero Pablo decidió correr. Se preguntó dos segundos después, en medio de su carera, el porqué de sus susurro al viento. Mirandote vio las horas pasar, de pie frente a tu figura, como dibujada de forma grácil sobre una pared cualquiera, mirando fijamente a los ojos de Pablo sin siquiera moverte, abstraída. Él te abrazó con fuerza, sin titubeos, como si todos esos minutos que pasó imaginando la escena le sirviesen de practica para no errar en el acto. Así, Susurrando un te quiero Pablo te dejó de abrazar y tú le sonreíste.
Que tierno =) menos mal que se echó a la carrera!
ResponderEliminarMe alegra que te halla gustado mi blog... ¡Y puedes ser la nota musical que quieras! :)
Seguimos leyendonos...!! Saludos!