martes, 29 de diciembre de 2009

El tiempo de los yarumos


son los tiempos felices que no me permito olvidar,


momentos tristes que no quiero recordar,


son días, nunca llegaron, siempre estuvieron, se hicieron uno con mis noches.


Así vi pasar mi vida, como luz y luna, sol y sombras. Recordando.


Recordando un tiempo que nunca fue, el tiempo de los yarumos que nunca vino


el tiempo que nunca se fue, el tiempo que se mantiene y cae con las hojas. Se pone blanco, se pone marrón, del verde tierno al suelo gris, mis días mueren y yo no me lo permito.

Hoy la inocencia me parece sutil, del tiempo de los yarumos la mejor de las proezas, pues sobrevivi a las fechas que marcan mis calendarios. Los recuerdos que no me permito olvidar, mi vida, el tiempo que me he permitido recordar seria espuma que se esfuma con las olas y se hace nada contra las piedras. Aun soy, pues soy el mismo que jugaba bajo las palmas de sus hojas, bailando sobre mi cabeza, saludando el sol con sus formas, mientras cresco, mientras lo hacia. El tiempo de los yarumos no sé va, se queda, se mantiene, se pega a cada una de nuestras caras, lo lavamos con vergüenza y lo añoramos con lágrimas. Nos vamos nosotros, el tiempo aun es, el tiempo de los yarumos más que los demás, mas solo una tarde puede cambiar la vida, solo una vida puede cambiar las tardes de muchos... Y es solo jugar bajo el árbol, este es el tiempo de los yarumos: Esperar el mañana con manos de esperanza, darse cuenta que nunca llegó, intentar dar un beso al aire, confesar pensamientos de amor, tomar el sol o evitarlo, vivir en feliz ignorancia, tomar la vida suavemente y empujarla a tientas por un camino que nos trazaron y no nos convence del todo, soñar, no encontrar, vivir por que la vida hay que vivirla, vivir para vivir mañana, proyectar la vida para vivir después, y simplemente no saber por qué el mañana nuca viene a jugar con nosotros bajo el árbol, así pasan las horas del tiempo de los yarumos. Este es el tiempo que nunca se fue, fui yo quien me alejé, me molesté, se molestó, ni yo ni él nunca volvió para recordarme los momentos felices que me dejó y ahora no me permito olvidar.

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