Hoy en la mañana volví a sufrir tal improperio del destino, salvo que esta vez preferí pensar en que mi camino se bifurcada de manera especial por tomar otro bus y no ese. Sería pues una decisión con aspecto insulso que podría cambiar el cariz de toda mi existencia.
viernes, 19 de agosto de 2011
historias inacabadas 5
De mi universidad a la avenida Santander hay poco más de dos cuadras. Por ser Manizales, no es extraño pensar que esas cuadras son en falda. Por lo general, cuando pretendo subir el declive hasta el paradero de buses, por lo general, veo a la distancia el colectivo que me llevaría hasta a casa alejarse ignorante de mi necesidad de transporte. En este punto, en el que parece que toda esperanza es vana, que el mundo es gris y que caerás en una profunda depresión quedan dos alternativas: Correr y gritar en pos de que te oigan o resignarte a esperar otro.
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