El punto ahora es que esto de escribir, y eso del cine han sido mis principales proyectos. Podría incluso llamarlos ambiciones o incluso caprichos. Un día sentí que era mi camino, que las letras o el séptimo arte me darían un día con que comer o al menos amenguarían con felicidad el hambre. Y hoy no sé, tal vez miedo, tal vez incertidumbre sea lo que me pone a pensar en si debieran mis ademanes de literato o cineasta parar a la pila de quimeras a medio comer. De cualquier forma le temo a la crítica, tanto los que desmiembran mis "obras" como los que me alegan por abandonarlas.
Escribiendo esto me entero de que el miedo es el principal motor de mis acciones. Acciones evasivas desde luego. Y no sólo negarme o mentir con excusas improvisadas, sino agendar mi vida para evitar mis temores, construir todo un aparataje psicológico que me mantenga feliz tras evitar situaciones que de enfrentarlas me hubiesen terrado.
Tal vez el temor a la crítica me desanima a crear y mostrar. Quizá uno de mis grandes proyectos no debiera ser el del colage de letras o plegar mil gruyas y pegarlas del techo; sino el de desarticular mis miedos, ponerlos en evidencia y desterrarlos.
Si, en mi vida me he propuesto muchas cosas, tontas algunas de ellas. Otras tantas cambian mi vida.