martes, 22 de febrero de 2011

Epistola perdida

De Él
Para: Ella

Esto de escribir no es tan ingrato como parece desde el otro lado del libro. He estado mandándote algunos folios con mis divagaciones, los sentimientos más recurrentes, pero, según creo, tan primorosamente expresados como puedo hacerlo. Uno que otro personaje, para que ambos, con luna o con vino, sin luna y con vino, con luna y sin vino o contigo y nada más, le demos vida y los pongamos a andar una vez más.
Mujer, no nos perdamos; nuestras siluetas, tan bien conocidas por nosotros, son lo mejor que tenemos. No quiero tampoco vivir de recuerdos, eso es de viejos que la luna y el vino les saben amargo.
Quiero que queramos, vino, luna... no sé, querer, así no sea bien querido, pero en el fondo mil veces estimado. Disfrutar. Sabe bien que quiero quererla, con o sin vino, con o sin luna.


Él

sábado, 19 de febrero de 2011

Ultimo. 2.0


Los grillos comenzaban a cantar y ellos a sonreír, presas de una complicidad sublime.

En sus ojos, en los cuatro, fijos, serenos, lágrimas de sinceridad y estima manaban para recorrer los suaves caminos del rostro jovial y caer en las palmas amorosas de aquel que limpia el rostro anegado de quien más estima. Ambos, abrazados con fuerza, imaginaban las horas ajenas aquel parque, el futuro inminente lejos de ella, de la persona de brazos cálidos. Se imaginaban solos, para disfrutar de la compañía que en ese momento de luces de farol tenían. Imaginando, para recordar la sensación de que la distancia era una burla y de que ellos nunca se disolverían.